Un inmueble ubicado en pleno Centro Histórico de Mérida se ha convertido en un punto de preocupación para vecinos y peatones, debido a las condiciones de deterioro que presenta parte de su estructura.
El predio se localiza sobre la calle 73, entre las calles 56 y 54, y actualmente luce prácticamente abandonado. En el sitio todavía permanecen algunos elementos de lo que alguna vez fue una vivienda, entre ellos un techo y una cornisa que presentan evidente desgaste.
La mayor preocupación se concentra precisamente en la cornisa, cuya estructura permanece aparentemente sostenida de manera improvisada por el tronco de un árbol. Para quienes transitan diariamente por la zona, esta condición no ofrece ninguna garantía de seguridad y existe el temor de que los materiales terminen por desprenderse.
“Ojalá que no vaya a pasar una desgracia”, expresó doña Josefina Núñez, vecina que manifestó su inquietud por el estado del inmueble y por el riesgo que representa para quienes caminan por el lugar.
Aunque todo indica que el terreno podría encontrarse en proceso de venta, vecinos consideran que cualquier operación debería ir acompañada de las medidas necesarias para retirar, reforzar o asegurar las estructuras que actualmente representan un peligro.
Las condiciones climatológicas, el desgaste natural de los materiales o incluso algún movimiento podrían ocasionar el desprendimiento de la cornisa, con consecuencias potencialmente graves para los peatones que pasan por debajo.
Ante esta situación, habitantes y transeúntes solicitaron la intervención de las autoridades correspondientes para realizar una inspección del predio y determinar las medidas de seguridad necesarias, como el acordonamiento de la zona o el aseguramiento de las estructuras inestables.
El llamado busca evitar que primero ocurra un accidente y después comiencen las investigaciones. La advertencia está hecha: una estructura deteriorada permanece sobre una zona de paso y podría convertirse en un peligro para cualquier persona que camine por ahí.
Vecinos esperan que se actúe antes de que la cornisa deje de ser una amenaza latente y termine en el suelo.

