Organizaciones denuncian presuntos abusos contra migrantes en centro de detención del ICE en Texas

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Un informe elaborado por organizaciones defensoras de los derechos humanos documenta denuncias de presuntos malos tratos y condiciones deficientes en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ubicado en El Paso, Texas.

El documento, de 84 páginas y publicado por Human Rights Watch y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), recopila testimonios de personas retenidas en Camp East Montana, una instalación situada dentro de la base militar Fort Bliss.

De acuerdo con el informe, decenas de migrantes aseguraron haber sido víctimas de presuntas agresiones físicas por parte de personal de seguridad o haber presenciado incidentes similares contra otros detenidos. Asimismo, señalaron que enfrentaban dificultades para acceder a atención médica, permanecían en condiciones sanitarias deficientes, recibían alimentos de mala calidad y tenían restricciones para comunicarse con familiares o representantes legales.

Las organizaciones informaron que entrevistaron a 71 personas durante un periodo de cinco meses. De ese grupo, 64 afirmaron haber sufrido directamente algún tipo de agresión o haber sido testigos de presuntos abusos físicos dentro del centro de detención.

A raíz de estos hallazgos, Human Rights Watch y la ACLU solicitaron el cierre de la instalación, además de investigaciones independientes sobre las denuncias de abusos y las muertes ocurridas bajo custodia migratoria, así como una revisión de las políticas de detención y deportación.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) rechazó las acusaciones. En un posicionamiento oficial, la dependencia calificó como falsas las denuncias sobre condiciones inhumanas, negó que exista maltrato físico contra los detenidos y aseguró que el ICE mantiene protocolos para proteger la salud y la seguridad de las personas bajo su custodia.

Hasta el momento, las denuncias continúan siendo motivo de debate, mientras las autoridades estadounidenses sostienen su postura y las organizaciones civiles insisten en la necesidad de una investigación independiente sobre las condiciones en el centro de detención.