Manuel Redondo Peralta nos habla de las innovaciones empresariales y nos comenta el siguiente articulo, en un encuentro nacional de arqueología industrial (2003), dos investigadores afirmaron: “La inspección arqueológica del patrimonio industrial de un determinado territorio se dirige fundamentalmente a tres ámbitos: 1) Al espacio geográfico, social y económico que define históricamente un sitio industrial y donde se localizan fábricas, talleres, instalaciones mineras y vías de ferrocarril. 2) A los inmuebles donde se realizaba la actividad propiamente productiva, entre ellos están las naves fabriles, las obras hidráulicas y las estaciones ferroviarias. 3) A los bienes muebles, entre ellos archivos, máquinas, herramientas, los elementos útiles y decorativos de los edificios, y todo el testimonio del ‘mundo del trabajo’, muchos de los cuales son los que más nos acercan al lado humano y cultural de la industrialización: sistema de valores, vida doméstica, manifestaciones religiosas y del tiempo libre, sociabilidades”.
En la ciudad de Puebla, cerca del río Atoyac, existió La Constancia Mexicana, empresa textil que empezó a operar en 1835 y dejó de hacerlo en 1991. Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre estuvieron localizadas en la ciudad de México.
En Monterrey, Nuevo León, existe el Parque Fundidora. En su portal en Internet se dice: “Enaltecido como Museo de Sitio de Arqueología Industrial el 24 de febrero del 2001, Parque Fundidora es testimonio vivo de la historia de Monterrey, un acervo patrimonial del estado en el cual conviven naturaleza, tradición y cultura para el goce de la comunidad. Los visitantes ahora podrán apreciar las 27 macropiezas industriales entre las que se cuentan los dos hornos altos, edificios, chimeneas y otras 127 piezas”.
En San Miguel de Allende, Guanajuato, está la fábrica La Aurora. Hoy es un centro de arte y diseño. Leo en su portal: “La mañana del 11 de marzo de 1991, cuando el silbato de vapor que anunciaba el inicio de la jornada de trabajo sonó por última vez, nadie hubiera podido imaginar cuál sería el destino que el siglo XXI le tenía preparado a esta fábrica de hilados y tejidos, cuya edificación se concluyó en el año de 1902. Ubicada estratégicamente bajo la presa de Las Colonias, que le abasteció del agua necesaria para la generación de energía eléctrica, mantuvo por casi 90 años su producción de manta y telas de primera calidad, siendo, además, la principal fuente de trabajo en San Miguel de Allende”.
Los museos empresariales podrían ser instituciones cuya finalidad fuera la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos y las prácticas que mejor ilustren parte de las actividades empresariales del pasado.
En la evolución económica de México, como en la de otros países, es común encontrar tres elementos juntos: una empresa, una innovación y un líder.
Algunos empresarios, alejados del promedio prevaleciente en la actualidad, han introducido bienes, servicios o bien, algún método para generar aquéllos o incluso nuevas formas de organizar los negocios, así como de llevar a cabo la comercialización de algún producto.
La prueba de una invención es su funcionamiento; la de una innovación, que sea rentable.
Los grandes innovadores son excepcionales; según The Economist (2 de junio del 2012), ellos tienen el síndrome de Asperger, déficit de atención o dislexia.

