La zona arqueológica de Chichén Itzá permanece cerrada por tercer día consecutivo debido al conflicto entre comerciantes ambulantes y autoridades federales, situación que ya comienza a generar fuertes afectaciones económicas y turísticas en la región.
El bloqueo continúa luego de que no se alcanzaran acuerdos durante las negociaciones entre representantes de los vendedores, el INAH, la Secretaría de Gobernación y el Patronato Cultur respecto a la operación del nuevo Centro de Atención a Visitantes (Catvi).
De acuerdo con representantes de los aproximadamente mil 200 comerciantes involucrados, mantendrán cerrados los accesos al recinto arqueológico mientras las autoridades insistan en trasladarlos al nuevo complejo turístico.
Los inconformes aseguran que el nuevo acceso obliga a los visitantes a recorrer cerca de dos kilómetros para ingresar a la zona arqueológica, además de rechazar el cierre definitivo del antiguo parador turístico donde tradicionalmente operaban.
El guía turístico Antonio Ojeda Hidalgo señaló que el Consejo Indígena de Pisté no aceptará abandonar el antiguo punto de acceso, argumentando que las medidas afectan directamente el sustento de cientos de familias que dependen del turismo en la zona.
Mientras tanto, el sector empresarial ya reporta pérdidas importantes. Enrique Molina Guillermo, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, lamentó la situación y advirtió que la ocupación hotelera en los alrededores prácticamente se encuentra en cero.
Según estimaciones, alrededor de 2 mil 500 negocios y prestadores de servicios turísticos estarían siendo afectados por el cierre de uno de los sitios arqueológicos más importantes y visitados del país.
Ante la tensión en el área, aproximadamente 300 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública permanecen desplegados en la zona para mantener vigilancia y evitar incidentes mayores.

